La vivienda tradicional en el Valle del Nalón es la casa familiar de dos alturas, reducidas proporciones, dotada de corredor o galería, con techumbre de teja roja curva.
Además de ser unidad de producción y consumo era el agente principal de socialización e identificación de sus gentes.
La iluminación de la casa se conseguía a través de pequeños vanos con contraventanas de madera.
Tanto las vigas como la carpintería de puertas y ventanas solía ser de roble o castaño al igual que los corredores y el suelo.
La vivienda solía estar acompañada de edificios anexos o próximos vinculados a la actividad agraria y ganadera como son el hórreo, la cuadra y el pajar.
